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Los dientes temporales, o dientes de leche, son tan importantes como los dientes permanentes. Ellos comienzan a aparecer en la boca usualmente entre los 6 a 8 meses de edad. Entre sus funciones están: ayudar al niño a masticar, a hablar, además de guardar el espacio en los huesos de la boca (maxilares) para los dientes permanentes, y estimular el desarrollo de estos huesos.
Es por ello que es importante cuidar de estos dientecitos desde que erupcionan en boca, pues desde este momento son susceptibles de formar caries dental. A continuación, algunos consejos para el cuidado de los dientes temporales:
1- Limpiar la boca del bebé preferiblemente desde su nacimiento y sobre todo a partir de la salida del primer diente. Luego de alimentarlo y antes de que se duerma, utilice una gasa o paño envuelto en su dedo humedecido con agua. También puede utilizar los cepillos suaves especiales para esta etapa.
2- En el caso de que utilice chupete, no se debe colocar azúcar o mojarlo en sustancias azucaradas. Estas sustancias son sumamente dañinas para el esmalte del diente causan caries dental.
3- Evitar los biberones con leche o jugos azucarados antes de dormir. En ocasiones se acostumbra a que el bebé se duerma succionando el biberón. Esta práctica es la causante de la muy común “Caries de Biberón”, que destruye los dientes frontales de los pequeños a edades tempranas. Lo mejor es que se tome el biberón, se le limpie la boca, y luego se duerma.
4- Intentar el uso de una taza o vaso especial para bebé, a partir de los 18 meses. El pequeño debe abandonar el uso de biberón desde los 18 meses, y su uso nunca debe continuar más allá de los 24 meses.
5- A partir de los 3 años pueden utilizar pastas dentales fluoradas. A menos que su odontólogo lo haya recomendado antes, la utilización de estas pastas no está indicada antes de los 3 años, pues por lo general se la tragan y pueden causar náuseas.
6- Llevar al niño sano a la primera consulta odontológica de control a los 18 meses de edad. En caso de que usted o el pediatra adviertan algún problema, consúltele antes.
Cuanto más temprano se inicie el cuidado bucal del bebé, mucho mejor. Recordemos que “los hábitos que se forman en los primeros años de vida, difícilmente se pierden”.
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